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10 de mayo de 2016

minipuntoyaparte: LUNA

Y allí estaba ella, inconsciente en la orilla del río, húmeda sin nadie a su alrededor que la pudiera sacar de allí. Pasaron las horas hasta que fue oscureciendo. En ese momento, el momento justo para que la luna estuviera totalmente centrada con respecto a todos los horizontes que rodeaban a la chica, despertó. Abrió los ojos pestañeando, frunciendo las dejas, sin tener ni idea de quien era´ni de qué hacía allí.

Pasaron los días y empezó a vivir cual oso solitario, vio que los salmones subían así que se colocaba todos los mediodías en una zuda para cazarlos, claro que ni siquiera sabía lo que estaba comiendo. Bebía agua del río filtrándola por una red que encontró aunque así tampoco era del todo potable. La ropa la empezó a hacer tejiendo ramitas, era como un sombrero de paja pero en vestido.

Un día un joven que andaba pescando por allí la vio, era tan extraño que vistiera así que le preguntó que quién era,  ella dijo que recordaba hablar pero nada más, ni su nombre, ni su familia, ni de donde era. El joven, llamado Ismael, pretendía cogerle la mano pero cuando la tocó estaba congelada, era lo más frío que había tocado en su vida. Ismael la llevó al hospital donde la cuidaron a tendieron pero no tenía nada por lo que pudiera estar tan fría.

En el hospital le preguntaron que era lo que recordaba y ella al decir que lo primero que vio fue una gran luna, así la llamaron, Luna. Este joven no pareja así que no tenía ningún problema en que ella se quedara en su casa pero las noches eran duras, ella no conseguía dormir ya que se levantaba sonámbula mirando a la luna todas las noches así que Ismael tenía que estar todas las noches.


Una noche la encontró sentada en la ventana mirándose un tatuaje que brillaba, lo extraño es que el juraría que ese tatuaje era de una luna llena pero ese día era una luna creciente exactamente igual que la que resplandecía en el cielo, el creyó que fue una confusión pero siguió fijándose noche tras noche observando como la luna y el tatuaje cambiaban a la vez y brillaban con la misma intensidad.

Ya hacía cincuenta y seis días desde Luna apareció, es decir, dos lunas. Esa noche de luna llena cuando Luna estaba en la ventana y Ismael llegó su tatuaje empezó a brillar con tanta fuerza que le deslumbró, cuando pudo abrir los ojos lo único que había era restos de polvos brillantes que se iban desvaneciendo en dirección a luna. Ismael comprendió todo, ella era la hija de luna y ese era su destino.

Cuando Ismael quiso contar esta historia nadie le creyó, pensaron que habían tenido una discusión que acabó en desgracia, ya que la chica había vivido gratis todo su tiempo allí, y también pensaron que luego él se ocupó de ocultar todo, así que el chco fue encarcelado poco tiempo por falta de pruevas y nadie volvió a hablarle por lo que supuestamente había hecho. Así que el vivió en solitario pero todas las lunas llenas daba gracias a Luna por haberle hecho ver la pureza en persona.

Silvia González Franco. 2° A

9 de mayo de 2016

minipuntoyaparte: ROSAS ROJAS

Cogió la mochila y subió al tren pensativa. En el mismo momento en el que Gina se sentó, le vino a la cabeza que era lo que le había hecho levantarse pronto esa misma mañana y perderse las clases. La noche anterior las palabras de ánimo de sus amigas y las ganas de averiguar quién estaba detrás de las rosas que había estado recibiendo durante los últimos meses.Pero ahora, a la luz del sía, su idea había perdido el brillo y se preguntaba cuanto tardaría su madre en echarla en falta.

Ah..su madre. Seguramente se volvería loca buscándola por toda la ciudad, como mucho disponía de unas cinco horas antes de que encontrar la nota que dejó bajo la almohada. Esperaba que no sufriese ningún ataque de pánico, como la ultima vez. Hace mucho tiempo, era viernes, y al levantarse un sol resplandeciente la esperaba tras las cortinas. Fueron los llantos de su madre los que la despertaron, bajó las escaleras y esa imagen se le quedó grabada a fuego en su corazón. La de su madre sentada llorando en su piso, acurrucada contra sus piernas, con lágrimas rodándole por las mejillas.En su mano derecha sujetaba un trozo de papel, Gina se acercó y pudo ver las palabras que había hecho a su madre derrumbarse. Lo siento, John. John era el nombre de su padre, a quien no había vuelto a ver desde entonces.

El pitido del tren le devolvió a la realidad. Era hora de viajar a conocer al misterioso chico con el que llevaba meses escribiéndose por carta, a la antigua usanza. Recogió la mochila de su compartimento y bajó.`Perdona, ¿eres Gina?`-le habló una voz a su espalda. Esta se volvió y el aire dejó de sus pulmones desapareció por completo.Ese hombre...Sí.Lo conocía, no, imposible. Papá

Deborah Diego. 2ªA

minipuntoyaparte: QUERIDA YO DEL PASADO

Es increíble, como el mundo cambia, como la vida sigue y el tiempo manda. Lo que un día fue para siempre hoy es solo uno de tantos recuerdos. Los amigos de la infancia se convirtieron en enemigos de la vida y nuestros antiguos enemigos en pilares de nuestro día a día.No tiene porque ser mejor ni peor nuestra vida de lo que antes era, pero tal vez, y solo tal vez, ahora somos más conscientes de todo y todos.Pero si que es verdad, la ignorancia hace tantas veces la felicidad.¿O tan solo la confundimos?

Querida yo del pasado:

Quédate donde estás, por favor, no te muevas de ese momento de tu vida. Sonríe, sigue sonriendo, que ya vendrán las lágrimas, equivócate, que los castigos a tu edad no llegan. No madures, que eso llega solo, no te quieras creer mayor, porque si ahora solo se la mitad, imaginate lo que tu sabrás. Juega, con muñecos, no con corazones y sentimientos. Rompe, lo lapices de tanto pintar, no la confianza de los que más le importas. 
No escuches, ni ahora ni nunca ninguna crítica que venga de alguien que parezca sincero, no lo es. Pero tampoco dejes que te llenen los oídos con lo genial que eres, cuanto más te lo creas, mas daño te harán. Cree en ti, por encima de todo y de todos, aprende, sin los palos que te da la vida. Sueña, todas las noches y hazlo realidad al día siguiente. No busques en las buenas a quien no estuvo en las malas.

Vive, por lo que más quieras, vive cada día como si fuera el último, haz lo que quieras, sin hacer daño nunca. Y recuerda que los errores nos hacen ser quien hoy somos.





Deborah Diego.2ªA


5 de mayo de 2016

minipuntoyaparte: Amor envenenado

Érase una vez, una pareja de jóvenes, Julia y Pablo, muy enamorados. Decidieron comprar una casa con el fin de decorarla juntos con amor y ternura. Querían comprar una casa que estuviera en el bosque, para poder salir a pasear y hablar de su amor y su futuro.
Encontraron una casa abandonada que tenía todo lo que ellos querían y decidieron comprarla porque costaba poco y podían arreglarla a su manera.
Pasaron tres años, terminaron las obras de la casa y se encontraron con la sorpresa de que Julia estaba embarazada. Se pusieron tan felices… Tras varias semanas pensaron que tendrían que comprar una cuna y decorar un cuarto para el futuro bebe.
Un día pasó por allí una señora muy mayor y les pidió pan, Julia entró rápidamente en casa a por él y Pablo detrás de ella. Pablo no quería dárselo porque no se fiaba de aquella mujer. Entonces, la anciana,  viendo las intenciones del hombre le sonrió y le dio un regalito, era una cerveza. Lo que la pareja no sabía era que esa cerveza tenía veneno.
Al llegar la noche el hombre se tomó la cerveza que le había regalado y cuando se fueron a la cama Julia noto que a Pablo le pasaba algo,  pero pensó que sería por el cansancio del trabajo y la reforma del cuarto.

A la mañana siguiente,  Julia se levantó primero a preparar los desayunos, pero vio que Pablo no se levantaba, algo le ocurría pero no sabía el que. Salió corriendo a la calle para pedir ayuda y allí se encontró con la señora mayor del día anterior. Entonces Julia empezó a darle vueltas al asunto y creyó que no podía ser una coincidencia, que aquella mujer tenía algo que ver con lo que le pasaba a Pablo, por lo que le preguntó que qué había hecho con su marido. A lo que esta le contestó: 

- Le he dado una lección, para que aprenda a ser más amable. 

En ese momento Julia recordó la cerveza que le había regalado y se dio cuenta de que lo había envenenado. 

La joven le pidió perdón porque quería recuperar a su marido, pero la mujer lo que quería era ver que Pablo era una persona buena de verdad. Lo despertó con la condición de que Pablo tendría que demostrarle que había cambiado.
Pasaron los días y la señora volvió como dijo,  pero con una apariencia totalmente diferente y les volvió a preguntar si le daban un trozo de pan. Julia rápidamente dijo que sí, pero Pablo, que no recordaba nada, de nuevo no quería. Julia intentaba convencerle,  pero no había manera y le suplicó a la mujer que le diera una sola oportunidad más, que viniese al día siguiente y que ella conseguiría que se lo diese él mismo.
Julia se pasó todo el día hablando con Pablo para convencerle,  pero como no lo conseguía, y por miedo a perderlo, lo amenazó con divorciarse de él, diciéndole que si no era buena persona no podría enseñarle esa cualidad a su hijo. 

Al día siguiente volvió la mujer como había dicho y Pablo le dio el pan pero la vieja vio que no lo hacía con humildad,  si no por la amenaza de Julia. Miró hacia la ventana y vio a Julia allí. Le hizo una señal para que saliera y le explicó que le daba mucha pena, que solo le dejaba bien por ella y por su futuro hijo pero que tendría que ayudar a su marido a ser más generoso.
Pasaron los años y la pareja tuvo dos hijos:  una niña, María, y un niño, Alfonso. Con el paso del tiempo Pablo cambió y se hizo una persona caritativa y generosa y así la familia vivió siempre muy feliz.
Los padres les contaban a sus hijos lo que les había ocurrido con aquella mujer pero ellos pensaban que era un cuento y no se lo creían. Por eso Julia siempre les decía que fueran buenas personas y que tuvieran mucho cuidado cuando saliesen de paseo por el bosque.

Gadea Palacios 2º A

8 de noviembre de 2015

minipuntoyaparte: "La realidad del sueño"

Todos sabemos lo que se hace el Día de Todos los Santos; niños disfrazados de monstruos que salen a la calle pidiendo golosinas casa por casa. Pero, ¿alguien conoce la verdadera historia del Día de Todos los Santos? En la que monstruos y espíritus salen a la calle camuflándose entre los niños; al final de la noche deberán volver de donde vinieron, volverán a la casa Trilbania, en la que no hace mucho se mudaron un padre y su hija ignorando los murmullos y leyendas que los vecinos les contaban.

  Es por la mañana el día antes de Todos los Santos y el señor McCarnie está en su casa junto a su hija Kate. Su madre murió cuando ella tenía tres años. Kate tiene 16 años, su padre es 30 años mayor que ella; la relación entre Kate y su padre es muy buena, están muy unidos y se lo pasan muy bien juntos, aunque para Kate crecer sin una madre es muy duro, la extraña mucho. Se acaban de mudar a Canadá, a una vieja casa en la que, según dicen, viven fantasmas y monstruos que sólo salen el Día de Todos los Santos; ellos piensan: "es una tontería, eso no existe". Kate y su padre están decorando la casa para mañana, el día en el que se disfrazarán y disfrutaran como niños pequeños como hacen siempre sin importar los años que pasen.

  A la mañana siguiente Kate se levantó temprano quería prepararle algo especial a su padre para desayunar; se siente rara mientras lo prepara como si la observaran todo el rato, "que raro" piensa, aunque lo deja pasar. Cuando termina lo pone todo en una bandeja y se lo sube a la habitación. Ya en la habitación despierta a su padre y él le da un beso en la frente como saludo. Después de desayunar deciden ir a comprar los disfraces para esta noche, Kate irá de vampiresa y su padre de Drácula. Ya comprados los disfraces después de unas horas mirando varias tiendas se dirigen a casa para prepararse.
- Kate, cuando estés lista baja abajo yo ya estaré allí, con lo que tardas me quedaré dormido esperando- dice su padre riendo, y acto seguido corre a arriba antes de que Kate le diga algo pues sabe que su hija tiene mucho carácter. Kate lo fulmina con la mirado cuando termina de hablar, ve a su padre subir las escaleras y cuando oye que la puerta de su habitación se cierra, se ríe y sube las escaleras directa a su habitación " me espera una gran noche " susurra para sí misma mientras niega con la cabeza y se tumba en la cama, dispuesta en un rato a prepararse.
  Ya preparados para salir atraviesan la puerta y se dirigen hacia la primera casa. A mitad de camino Kate se da cuenta de que ha olvidado el bolso en casa.
- Papá, vuelvo a casa que se me ha olvidado el bolso, ahora te alcanzo.-
  Avisa Kate a su padre y acto seguido da media vuelta hacia casa. Está a punto de llegar a casa y se da cuenta de que la luz de una habitación está encendida; se detiene y observaba como la silueta de una mujer se mueve en el interior " qué extraño... " piensa Kate asustada. Entra sigilosamente a la casa y empieza a subir las escaleras hacia la habitación, se oyen murmullos cada vez más cerca; se detiene frente a la puerta y cuando va a abrir alguien se le adelanta, levanta la vista temerosa y ahoga un grito cuando se da cuenta de lo que ve, un fantasma que la mira intimidante.
- ¿Qué pasa John?- pregunta una voz desde dentro. Aquella voz le era muy conocida.
- Tenemos una invitada- dice éste mirando a Kate con una sonrisa a Kate que hace que un escalofrío recorra su cuerpo. John (el fantasma que aparenta ser un hombre de 40 años pero tiene cicatrices y varias heridas) coge a Kate del brazo y a la fuerza la mete dentro de la habitación, ella se resiste pero ve que es imposible, cuando presta atención se da cuenta de que están en la habitación de invitados y allí dentro hay todo tipo de seres que la miran con curiosidad.
- Bienvenida- dice una mujer detrás de ella. Se da la vuelta y se queda helada con lo que ve.
- Mamá...- dice en un susurro mientras las lágrimas se acumulan en sus ojos. Su madre está pálida, muy pálida y tiene una mirada fría. La mujer se acerca más rápido de lo normal a ella y la coge del cuello, Kate está petrificada, es su madre porque iba hacerle daño.
- No se de que me conoces, ¡pero no soy tu madre! Yo no tengo hijas- dice la mujer duramente mientras ejerce más fuerza en su cuello. Kate casi no puede respirar, los demás presentes observan atentamente lo que ocurre sin hacer ningún movimiento. Un ruido proveniente de la planta de abajo hace que la mujer suelte su agarre y se centre en saber quién ha entrado en la casa.
- ¡Kate! Soy papá, ¿estás ya preparada?
Cuando Kate oye la voz de su padre abre los ojos y se da cuenta de que todo ha sido un mal sueño.

Relato escrito por Mónica Vicente, de 2º C ESO. Publicado en minipuntoyaparte